RECOMENDACIONES LABORALES PARA LA EMPRESA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Por      Karla Villacís Echeverría

            Socia Lexvalor Abogados

  

La alerta internacional originada a partir de un nuevo tipo de coronavirus identificado como “Covid 19” ha provocado una crisis sanitaria con un impacto innegable en la economía mundial y en la actividad de las empresas.  La rápida propagación del virus, la falta de conocimiento de la fuente de infección, la inexistencia de tratamiento o vacuna y la incertidumbre acerca de su capacidad son factores que obligan a tomar precauciones en diversos ámbitos, entre éstos el desarrollo de políticas y protocolos internos en las empresas, que les permitan estar preparadas para enfrentar una eventual afectación de su giro ordinario de negocio y prever situaciones que pudieren presentarse en relación con sus colaboradores.

En primer lugar, resulta fundamental advertir que la mera suposición o alarma social generada no son suficientes para entender cumplidos los requisitos normativos relacionados con acciones a ejecutar. Si bien es cierto, el Presidente ha decretado la emergencia sanitaria en Ecuador, se debe entender que ésta no constituye declaratoria de estado de emergencia; la emergencia sanitaria implica la utilización de un sistema de alertas que se activarán de acuerdo a la evolución del evento monitoreado permitiendo acciones y medidas que el personal y las entidades deben ejecutar.

Siendo al momento todavía inexistente la normativa específica expedida por las Autoridades Laborales que regule el cómo enfrentar las situaciones laborales que pudieren presentarse, corresponde evaluar las circunstancias y valorarlas conforme la legislación vigente, en forma previa a adoptar decisiones y acciones específicas y, partiendo de que no se puede establecer una norma general sobre pautas de actuación, resultará fundamental analizar cada caso en función del tipo de industria específica que la empresa desarrolle y, considerando las condiciones particulares derivadas de relaciones contractuales existentes tanto con colaboradores como con clientes y proveedores.

Es importante mencionar desde una perspectiva legal laboral que la declaración de fuerza mayor no podrá ser invocada como eventual justificación de ausencia individual o masiva de trabajadores, sin autorización previa de la Autoridad de Trabajo o en virtud de orden directa de la Autoridad de Salud que resuelva la necesidad de clausura del centro de trabajo ante un riesgo formalmente catalogado como grave e inminente. Las empresas deben ser conscientes de que incluso ante un escenario de fuerza mayor existe el deber de mitigar la situación y que la fuerza mayor solo opera cuando se han agotado todos los medios posibles para cumplir con las obligaciones pactadas, por lo que llegado el caso será necesario analizar la situación existente y las consecuencias fácticas y legales que pudieren derivar de la misma.

En concordancia con lo anterior, las empresas deberán considerar las obligaciones relacionadas con la normativa sanitaria, principalmente respecto al deber de información y adopción de medidas organizativas de prevención acordadas por las autoridades competentes que, de manera temporal, eviten situaciones de contacto social, sin necesidad de paralizar sus actividades. Es así que, para enfrentar desde lo laboral, las circunstancias relacionadas con el riesgo de salud y sanitario existente, resulta recomendable tomar en cuenta los siguientes aspectos: